7 consejos para cuidar a un gatito recién nacido

7 consejos para cuidar a un gatito recién nacido

Desde su nacimiento, los gatitos recién nacidos necesitan un lugar tranquilo y apartado para dar sus primeros pasitos en el mundo. Si el gatito no tiene madre y tienes que encargarte de él, ¡puedes hacerlo! ¿Quieres saber cómo! Pues te contamos los mejores consejos para cuidar a un gato recién nacido.

7 consejos para cuidar a un gato recién nacido sin madre

Durante las primeras dos semanas de vida, los gatitos son totalmente dependientes de su madre: ella se encarga de alimentarlos, darles calor, mantener su espacio limpio y cuidarlos. Si tu gatito no tiene a su mamá, serás tú quien se encargue de darle todos estos cuidados. ¡Toma nota!

1. Busca un lugar seguro para el gatito

Los gatos son animales muy curiosos por naturaleza, tengan la edad que tengan. No dudes de que tu gatito intentará explorar el entorno, aunque tenga los ojitos aún cerrados, ¡así que toca andarse con ojo!

Debes asegurarte de que el gatito está en una zona muy segura, alejado de otros peluditos de la casa. Un buen consejo es utilizar un transportín: es un lugar grande para un gatito recién nacido, está protegido y puedes cerrarlo para que el animal no se escape a explorar.

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Tip: pon un reloj en la zona donde estará el gatito. El tictac simulará los latidos del corazón de la madre, lo que evitará que el animal se sienta solo.

2. Mantén su rincón con la temperatura apropiada

Los gatos recién nacidos no pueden regular por sí mismos su temperatura corporal. A falta de madre, para cuidar este aspecto del gatito deberás mantenerlo en una zona que se mantenga a una temperatura entre los 29 y los 32 grados.

Un buen consejo es utilizar una botella de agua tibia o bolsas de agua caliente enrolladas en mantas para que el gatito pueda acurrucarse a su lado y que no eche de menos a su madre. No descartes tampoco proporcionarle un pequeño peluche para que pueda abrazarlo y sentirse seguro.

3. Aliméntalo de la forma apropiada

Durante las primeras semanas de vida, los gatitos se alimentan mamando la leche de su madre. Lo más cercano a esto es que le proporciones una leche especial para gatitos. Es importante contar con este tipo de leche, ya que otras no cubren todas las necesidades porque tienen una composición diferente.

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Durante su primera semana de vida, tendrás que darle leche cada dos, tres o cuatro horas durante todo el día, incluyendo por la noche. Hazlo con un tetero o un biberón y asegúrate de que la leche se mantiene a unos 38 grados. A medida que el gatito crezca, se podrán ir espaciando las tomas.

Cuando le des de comer, asegúrate de que se coloque de la misma forma que adoptaría si estuviera mamando de su madre. Para ello, colócalo en una superficie plana, apoyado sobre su pecho y con la cabeza levantada. Por el biberón o el tetero en posición horizontal y con la tetina hacia abajo, como si fueras su madre.

4. Estimúlalo para que haga sus cositas...

Después de cada toma de leche, tendrás que estimular al gatito en el área anogenital para que haga sus necesidades. Hazlo con una toallita, un paño húmedo o un algodón humedecido con agua tibia.

Con tu ayuda, lo normal es que el gatito haga sus necesidades dos veces al día. Si ha pasado más de un día y medio y no han evacuado, acude al veterinario para que te oriente, ya que puede ser por estreñimiento o por otros problemas. Recuerda que los gatitos son muy frágiles.

Si tienes más de un gatito recién nacido, es probable que se mojen con los orines los unos de los otros. Evítalo manteniendo su espacio limpio y seco para que no baje la temperatura y estén seguros y cómodos.

5. … Y para que aprenda a caminar

Los gatitos también necesitan estimulación para dar sus primeros pasos. Cuando veas que el gatito empieza a ponerse en pie e intenta sostenerse a cuatro patas, deberás acariciarlos desde la cabeza hasta la cola, con suavidad.

Estas caricias simulan los lametones de su madre. Estas muestras de cariño animan al gatito, ayudándolo a aprender a caminar con mayor facilidad. No lo fuerces y sé paciente; poco a poco, empezará a caminar con mayor seguridad.

Intenta no cargar mucho con ellos, ya que los gatitos son muy frágiles. Si tienes que hacerlo, agárralos con las dos manos, una permitiendo que sus patas traseras se apoyen en la palma de la mano. Coloca la otra mano en su pecho y cárgalos cerca del tuyo para que oigan el latido de tu corazón y se sientan seguros y tranquilos.

6. Prepárate para la etapa del destete

Entre la tercera y octava semana, los gatos ya pueden regular su temperatura corporal y aparecen los primeros dientes. Esto significa que pueden comenzar la ingesta de alimentos sólidos.

Ofréceles el alimento adecuado para ellos. No dudes en acudir al veterinario para que te asesore al respecto. En Mimmals también tenemos mucha comida para cachorros, ¡así que te animamos a echar un vistazo!

En la octava semana, el gatito alcanzará la etapa del destete definitivo. Hasta ese momento, combina el alimento sólido con el biberón y ve reduciendo la ingesta de leche poco a poco, aumentando el alimento sólido para que se acostumbre.

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Cuando se haya completado el destete, lleva al cachorro al veterinario para que empiece su programa de desparasitación y vacunas.

7. Y ahora, ¡a socializar!

La primera etapa de socialización del gatito transcurre entre las semanas tres y doce. El gatito aprenderá a relacionarse, por lo que es importante que se expongan a caricias, ruidos, personas, animales y todo lo que forme parte de su entorno. Y, si tiene hermanos, que pase el mayor tiempo posible con ellos.

A medida que pase el tiempo, podrás educar al gatito mediante el refuerzo positivo, con recompensas y caricias por su buen comportamiento. Si ves que el gatito da vueltas, llora o se comporta de cualquier forma que nos alerte, seguramente quiera hacer sus necesidades; llévalo al sitio establecido para ello y, cuando termine, felicítalo con premios o caricias.

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¡Y poco más! Si sigues estas pautas, cuidarás del gatito recién nacido de la forma más parecida a la que lo haría su madre. Así, crecerá y se convertirá en un gato sano, equilibrado, ¡y muy feliz!